miércoles, 21 de octubre de 2009
¿Que se ama cuando se ama? - Gonzalo Rojas
viernes, 9 de octubre de 2009
Como se puede amar a una persona que te odia?
Como se puede pasar todo el día pensando en alguien que en todo su día no piensa en ti?
Como es que aun te recuerdo, como es que aun te deseo, como es que aun te amo, como es que aun pienso en ti…
Si tu ya ni m miras, no m hablas, será que ya me olvidaste… como?
Tan pronto… aun recuerdo tus palabras cuando me decías que no, que nunca me dejarías… supongo que eso les dicen a todas… bueno son cosas que pasan… el amor no es eterno… o si?
Por mi parte quizás lo es… por tu parte no lo se…
Yo aun te recuerdo… te veo….
Te veo y me dan unas locas ganas de correr a abrazarte y besarte como nunca… pero no puedo
De que me serviría…
Una vez quise hablar contigo… decirte todo lo que sentía
Lo que siento… pero lo único que obtuve de ti fue un rechazo…
Me dijiste que no valía la pena… para mí si… creo que aun lo vale o talvez no…
Decirte lo que pienso … lo que siento… decirte que lo único que hice fue amarte… quizás de una loca manera… quizás ese fue mi error… amarte demasiado… no me di cuenta que al amarte tanto te estaba apartando de mi… me aleje de todos... Todo por amarte… y lo único que saque con eso fue perderte… te quería para mi… pero en ese intento por querer qué fueras mío… t perdí… de la forma mas triste que se pueda perder a alguien que amamos… tu ya no me hablas… solo m dices ola… ese ola que antes era tan calido de escuchar… se transformo en un ola frío sin sentimiento alguno... Talvez algo nervioso… pero no de tu parte sino que por mi parte… cuando te veo no puedo evitar ponerme así… recordar… imaginar que todo es feliz como un día lo fue… pero la tiste realidad es que no… todo termino… y nunca volverá a hacer lo que era antes…. Me dejaste con la tonta excusa que encontraría a alguien mejor… como!!! Si para mí… TU eras el mejor… era el que me alegraba… el que con solo una mirada me hacia sonreír… el que me ayudaba para seguir adelante cuando todo lo que quería era morir… era dejar este mundo…
martes, 18 de agosto de 2009
¿Fue un sueño? - Maupassant
¿Por qué se ama? ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en el mundo, tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios... un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labios, un nombre que se repite una y otra vez, que se susurra incesantemente, en todas partes, como una plegaria.
Voy a contaros nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocí y viví de su ternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan absolutamente envuelto, atado y absorbido por todo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche, ni si estaba muerto o vivo, en este nuestro antiguo mundo.
Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muy mojada, porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo que guardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Se compraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. La enfermera dijo: "¡Ah!" ¡y yo comprendí!¡Y yo comprendí!
Me consultaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo el ataúd y el sonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Dios mío!¡Dios mío!
¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas... mujeres amigas. Me marché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y al día siguiente emprendí un viaje.
Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación - nuestra habitación, nuestra cama, nuestros muebles, todo lo que queda de la vida de un ser humano después de su muerte -, me invadió tal oleada de nostalgia y de pesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a la calle. No podía permanecer ya entre aquellas cosas, entre aquellas paredes que la habían encerrado y la habían cobijado, que conservaban un millar de átomos de ella, de su piel y de su aliento, en sus imperceptibles grietas. Cogí mi sombrero para marcharme, y antes de llegar a la puerta pasé junto al gran espejo del vestíbulo, el espejo que ella había colocado allí para poder contemplarse todos los días de la cabeza a los pies, en el momento de salir, para ver si lo que llevaba le caía bien, y era lindo, desde sus pequeños zapatos hasta su sombrero.
Me detuve delante de aquel espejo en el cual se había contemplado ella tantas veces... tantas veces, tantas veces, que el espejo tendría que haber conservado su imagen. Estaba allí de pie, temblando, con los ojos clavados en el cristal - en aquel liso, enorme, vacío cristal - que la había contenido por entero y la había poseído tanto como yo, tanto como mis apasionadas miradas. Sentí como si amara a aquel cristal. Lo toqué; estaba frío. ¡Oh, el recuerdo! ¡Triste espejo, ardiente espejo, horrible espejo, que haces sufrir tales tormentos a los hombres! ¡Dichoso el hombre cuyo corazón olvida todo lo que ha contenido, todo lo que ha pasado delante de él, todo lo que se ha mirado a sí mismo en él o ha sido reflejado en su afecto, en su amor! ¡Cuánto sufro!
Me marché sin saberlo, sin desearlo, hacia el cementerio. Encontré su sencilla tumba, una cruz de mármol blanco, con esta breve inscripción:
"Amó, fue amada, y murió."
¡Ella está ahí debajo, descompuesta! ¡Qué horrible! Sollocé con la frente apoyada en el suelo, y permanecí allí mucho tiempo, mucho tiempo. Luego vi que estaba oscureciendo, y un extraño y loco deseo, el deseo de un amante desesperado, me invadió. Deseé pasar la noche, la última noche, llorando sobre su tumba. Pero podían verme y echarme del cementerio. ¿Qué hacer? Buscando una solución, me puse en pie y empecé a vagabundear por aquella ciudad de la muerte. Anduve y anduve. Qué pequeña es esta ciudad comparada con la otra, la ciudad en la cual vivimos. Y, sin embargo, no son muchos más numerosos los muertos que los vivos. Nosotros necesitamos grandes casas, anchas calles y mucho espacio para las cuatro generaciones que ven la luz del día al mismo tiempo, beber agua del manantial y vino de las vides, y comer pan de las llanuras.
¡Y para todas estas generaciones de los muertos, para todos los muertos que nos han precedido, aquí no hay apenas nada, apenas nada! La tierra se los lleva, y el olvido los borra. ¡Adiós!
Al final del cementerio, me di cuenta repentinamente de que estaba en la parte más antigua, donde los que murieron hace tiempo están mezclados con la tierra, donde las propias cruces están podridas, donde posiblemente enterrarán a los que lleguen mañana. Está llena de rosales que nadie cuida, de altos y oscuros cipreses; un triste y hermoso jardín alimentado con carne humana.
Yo estaba solo, completamente solo. De modo que me acurruqué debajo de un árbol y me escondí entre las frondosas y sombrías ramas. Esperé, agarrándome al tronco como un náufrago se agarra a una tabla.
Cuando la luz diurna desapareció del todo, abandoné el refugio y eché a andar suavemente, lentamente, silenciosamente, hacia aquel terreno lleno de muertos. Anduve de un lado para otro, pero no conseguí encontrar de nuevo la tumba de mi amada. Avancé con los brazos extendidos, chocando contra las tumbas con mis manos, mis pies, mis rodillas, mi pecho, incluso con mi cabeza, sin conseguir encontrarla. Anduve a tientas como un ciego buscando su camino. Toqué las lápidas, las cruces, las verjas de hierro, las coronas de metal y las coronas de flores marchitas. Leí los nombres con mis dedos pasándolos por encima de las letras. ¡Qué noche! ¡Qué noche! ¡Y no pude encontrarla!
No había luna. ¡Qué noche! Estaba asustado, terriblemente asustado, en aquellos angostos senderos entre dos hileras de tumbas. ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Sólo Tumbas! A mi derecha, a la izquierda, delante de mí, a mi alrededor, en todas partes había tumbas. Me senté en una de ellas, ya que no podía seguir andando. Mis rodillas empezaron a doblarse. ¡Pude oír los latidos de mi corazón! Y oí algo más. ¿Qué? Un ruido confuso, indefinible. ¿Estaba el ruido en mi cabeza, en la impenetrable noche, o debajo de la misteriosa tierra, la tierra sembrada de cadáveres humanos? Miré a mi alrededor, pero no puedo decir cuánto tiempo permanecí allí. Estaba paralizado de terror, helado de espanto, dispuesto a morir.
Súbitamente, tuve la impresión de que la losa de mármol sobre la cual estaba sentado se estaba moviendo. Se estaba moviendo, desde luego, como si alguien tratara de levantarla. Di un salto que me llevó hasta una tumba vecina, y vi, sí, vi claramente como se levantaba la losa sobre la cual estaba sentado. Luego apareció el muerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajo con su encorvada espalda. Lo vi claramente, a pesar de que la noche estaba oscura. En la cruz pude leer:
"Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fue bueno y honrado y murió en la gracia de Dios."
El muerto leyó también lo que había escrito en la lápida. Luego cogió una piedra del sendero, una piedra pequeña y puntiaguda, y empezó a rascar las letras con sumo cuidado. Las borró lentamente, y con las cuencas de sus ojos contempló el lugar donde habían estado grabadas. A continuación con la punta del hueso de lo que había sido su dedo índice, escribió en letras luminosas, como las líneas que los chiquillos trazan en las paredes con una piedra de fósforo:
"Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre a disgustos, porque deseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó a sus vecinos, robó todo lo que pudo, y murió en pecado mortal."
Cuando hubo terminado de escribir, el muerto se quedó inmóvil, contemplando su obra. Al mirar a mi alrededor vi que todas las tumbas estaban abiertas, que todos los muertos habían salido de ellas y que todos habían borrado las líneas que sus parientes habían grabado en las lápidas, sustituyéndolas por la verdad. Y vi que todos habían sido atormentadores de sus vecinos, maliciosos, deshonestos, hipócritas, embusteros, ruines, calumniadores, envidiosos; que habían robado, engañado, y habían cometido los peores delitos; aquellos buenos padres, aquellas fieles esposas, aquellos hijos devotos, aquellas hijas castas, aquellos honrados comerciantes, aquellos hombres y mujeres que fueron llamados irreprochables. Todos ellos estaban escribiendo al mismo tiempo la verdad, la terrible y sagrada verdad, la cual todo el mundo ignoraba, o fingía ignorar, mientras estaban vivos.
Pensé que también ella había escrito algo en su tumba. Y ahora, corriendo sin miedo entre los ataúdes medio abiertos, entre los cadáveres y esqueletos, fui hacia ella, convencido que la encontraría inmediatamente. La reconocí al instante sin ver su rostro, el cual estaba cubierto por un velo negro; y en la cruz de mármol donde poco antes había leído:
Amó, fue amada, y murió.
ahora leí:
"Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló una pulmonía y murió."
Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.
miércoles, 10 de junio de 2009
...
Aun no se bien que fue lo que de ti me encanto…No se porque… al verte…Tiemblo…Tiemblo y no se que hacer o que decir…No se porque, en que momento fue que me pasoTodo esto…T miro… te analizo…Aun no encuentro explicación para esto que siento…Y es que somos tan diferentes…Tu tan frió…Yo tan entregada… tan cariñosa…Tu… tan pesado!!...Y te sigo analizando…Mientras tú me miras…Me preguntas que pasa…Yo solo t miro y te sigo analizando…Un silencio…Solo respondo con un:”nada”Tú me miras…Me tomas las cara… me das un beso…Me abrasas… tomas mis manos… me miras a los ojos…Yo tiemblo…Me gustas… no se que decirte…Lo único que hago es observarte…Nos miramos…Nos besamos una y otra vez… tú me muerdes…Me abrazas… me aprietas contra tu cuerpo…Luego me sueltas…Yo te abrazo…Solo te abrazo… y te sigo observando…Aun no encuentro la explicación del porque a este sentimiento…Tu solo buscas sexo…Yo en cambio busco amor…Ese amor que TÚ no me puedes dar…Ese amor que solo encontré con una persona…Te sigo observando…Te pregunto porque eres así conmigo…Tan pesado… tan frió…Tú me miras y te ríes…Me dices que eres así…Yo solo asiento con la cabeza…Tus besos sabían a alcoholEl día que me entregue a ti…Estaba en tu cama…Desnuda…Tú… a mi ladoDesperté… lo primero que vi…Fue a ti… tu cuerpo en la cama junto al míoTe mire… te bese…Tú seguías ahí dormido…Yo solo te seguía observandoTan bien que lo haces pensé…La forma en la que me mirabas… la forma en la que te movías…Tus besos…Que sabían a alcohol…rico alcohol!!!Una mezcla de ron y vodka….Te sigo mirando… te contemplo…Mientras tú duermes…Me levanto… me paseo por la casa…Voy al baño…Vuelvo…Y tú ahí sigues dormido…Abres un ojo…Me miras… te vuelves a dormir…Me acerco a ti… te abrazo… tu solo duermes…No haces nada por mí…Como puedo ser tan tonta!?!?Que mierda hice?!?!?!No somos nada y aun así... me deje llevar por la pasión…Me deje llevar por tus besos… tus caricias…Tú mirada… tu cuerpo…Tu bello cuerpo que después de esa noche de pasión… seguía ahí...Seguía dormido…Pensé que todo cambiaria entre nosotros….Pero no fue así… fui tonta al creer que me entregarías tu amor…Que serias para mi… y yo para ti…Me deje llevar…No me supe controlar…No me arrepiento de lo sucedido…Se que no estuvo bien…Pero tampoco estuvo mal…Lo pasamos bien…Ver tu cuerpo sobre el mío…Tu pelo suelto…tú, desnudo…dentro de mí...Ya no podía hacer nada…Ya me había dejado llevar… ya no había vuelta atrás…Solo vivir el momento…
sábado, 6 de junio de 2009
Sin explicacion....
Es todo tan extraño…
Leo tus cartas..
Veo tus fotos
Aun no me explico
Como y en k momento paso…
Como fue que nuestro amor se fue consumiendo
Lentamente…
Como una vela encendida, que de pronto se apaga…
Como es que dos amantes
Ahora son casi enemigos…?
Sufriendo al verte…
Extrañando tu cuerpo
Ese cuerpo…
que ya no es mío..
que un día lo fue… pero ya no…
Ya no más
Ya no tengo tus besos, tus caricias
Y tus abrazos…
Los que me hacían volar y soñar…
Los que me tenían todo el día pensando en ti…
En tu amor…
Aun no me lo explico..
Que fue lo que nos paso? si éramos tan felices….
Todo comienzo tiene un fin…
Lastima que este fin haya sido
Tan malo como lo fue…
Quise ser tu amiga… tu no…
Tú ya no quieres verme…
Creo que es lo mejor también…
Aunque no es la solución…
Yo ya estoy mejor…
Aun recuerdo esa mirada tierna que ahora se convirtió en una mirada fría…
…Sin tener explicación alguna…
…Te recuerdo con cariño…
Alguna sentí odio hacia ti, hacia la forma en que todo termino…
… pero eso no es bueno…
Ahora solo te recuerdo como lo mejor que me paso…
Con cariño… con amor…
Nunca será igual a como fue…
Tampoco lo quiero…
Para mí ya es pasado…
No quiero volver atrás…
Es mejor seguir… seguir adelante…
Tu por tu camino y yo por el mío…
Espero que seas feliz…
Con alguien que te merezca…
A pesar de cómo termino todo…
Te deseo lo mejor para ti y para los que quieres…

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